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¿Cómo usar el pito del carro correctamente y contribuir a la baja de la contaminación auditiva?

Uno de los factores que mayor contaminación auditiva genera es el mal uso del pito de los carros. Los conductores Bogotanos usamos el pito para diferentes necesidades tales como: prevenir accidentes, llamar la atención, pedir que se avance, o, incluso, para mandar un piropo.

Pareciera que no podemos conducir sin usar el pito.

Alguna vez te has preguntado: ¿Dónde nació esa mala costumbre de usar el pito de los carros para todo? ¿Por qué todos los carros tienen pito? ¿Existen normas para regularizar su uso?

El pito empezó antes de que existieran los automóviles, como una herramienta de caza. Consistía en unos tubos en forma de trompeta con una pera de goma que, al presionarla, emitía un sonido característico. Cuando empezaron a popularizarse los vehículos de tracción animal, empezaron también los accidentes, muchas veces causados por la distracción de quienes los conducían.

Asi fue como empezaron a montarse este tipo de bocinas en las carrozas de carros. Hacia el siglo XIX se empezaron a producir los primeros automóviles motorizados, los cuales muchas veces eran más pequeños y veloces que los carros de caballos y, como no existían normas de tránsito definidas, surgió la necesidad de evitar accidentes.

Por ejemplo, en 1865, en el Reino Unido, surgió la “Locomotive Act“, norma que establecía que cada automóvil debería ir precedido por una persona caminando con una bandera durante el día y una linterna durante la noche. En pocas palabras, buscaban evitar que el uso del automóvil se popularizara demasiado. (Increíble que hoy en día, sucedan cosas similares en nuestras ciudades, prohibiendo el uso del carro con normas restrictivas que han demostrado agrandar los problemas a largo plazo sin ofrecer alternativas para los ciudadanos). Como es de suponerse, esta norma no duró mucho porque, a medida que mejoraban los automóviles, las ventajas de usarlos frente a los carros de caballos fueron evidentes para los usuarios.

La necesidad de encontrar una forma segura del tránsito automovilístico por las ciudades era inminente en los diferentes países, donde se fueron adoptando normas de circulación que promovieran el uso del automóvil de una manera ordenada y segura (así como en muchos se inició la construcción de los primeros sistemas de transporte masivo metro como alternativa de transporte).

Dentro de las diferentes soluciones para evitar accidentes, surgió el pito en los automóviles, el cual buscaba prevenir un accidente en el momento justo en el que está el riesgo. Fue así como en 1914, Robert Bosch, patentó en Alemania la primera bocina eléctrica que, más tarde, en 1921, se empezó a instalar en los automóviles. En algunos lugares se llamó (y todavía se llama) claxón nombre que viene de la marca Klaxon, muy popular en ese entonces. Hoy en día, todos los automóviles cuentan con uno y es obligatorio.

Ahora, que sea obligatorio que los automóviles tengan pito no hace que su uso sea libre y permitido para todo lo que queremos. Popularmente se dice que el grado de cultura al conducir se refleja en la relación al número de pitazos. El conductor no debe causar molestias o inconvenientes pitando incesantemente como consecuencia de su desesperación por el exceso de tráfico.

El pito es para alertar a los demás ante un imprevisto y evitar un accidente. Nada más.

Así que, cuando quieras llamar la atención para un fin distinto a evitar un accidente, recuerda que va en contra de la cultura ciudadana, de las normas y que estás colaborando a nuestra contaminación auditiva y en aumentar el estrés de las demás personas con las que convivimos.

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